lunes, 12 de junio de 2017

Libro de Feria 2017. Curiosidades de ferias pasadas


Relato aparecido en el Libro de Feria de 2017 


Comparezco un año más en este libro de feria y van cuarenta y dos años  compareciendo. No hace falta decir que tengo una edad y que por consiguiente he vivido muchas ferias.

Quiero este año evocar curiosidades, anécdotas, de ferias pasadas. Para no caer en la dificultad de fijar año, solo les diré que se sitúen, en las décadas de los 60 y 70, aunque algunas de las historias habrá que situarlas  anteriormente.

Por ejemplo la siguiente. ¿Saben ustedes que en 1951, el baile se celebró en lo que hoy día es la azotea del antiguo Bar Central?


Por aquel entonces ese local emblemático estaba en construcción, no se inauguró hasta el año siguiente. Aprovecharon la terraza para ubicar el baile. Me cuenta un allegado, que los albañiles que eran de fuera de la localidad se marcharon esos días, asustados por el riesgo contraído, afortunadamente no pasó nada. No me negaran que peligros aparte, el lugar privilegiado, en alto y abajo el resto de la feria.

Pero no crean, que no ha sido el único lugar raro donde ubicar la caseta. A principios de los sesenta, la caseta se instaló en la  Calle Real, hasta ahí todo normal. Lo que sucedió, que el mismo Jueves de Corpus comenzó a llover de manera torrencial. Imposible de poder bailar al aire libre. La solución, traslado al molino arrocero que estaba situado en Plaza Constitución y calle Túnel, lo que es hoy el bloque de viviendas, con los comercios en su planta baja. Recuerdo que como escenario, se utilizaron sacos de arroz. El mal tiempo no fue impedimento.

Otra ubicación un tanto peculiar, fue el año que el baile oficial lo situaron en el almacén de José Asenjo, al comienzo de calle las Torres en la confluencia con Plaza Constitución.  El local reunía las condiciones además de estar techado, cosa que se agradeció por aquel año.

En esa fecha ocurrió un hecho al menos curioso. Un señor había prestado a la comisión de fiesta un interruptor para el alumbrado de la caseta. Para lo más mayores, esos de forma de tridente. Se ve que tuvo sus discrepancias con la comisión, ni chica ni perezosa, cogió su interruptor y dejo sin luz al baile, cuando estaba en plena ebullición. Aquello a punto estuvo de causarle un disgusto.

Fue en una feria, cuando vi actuar por primera vez a una chirigota. Los carnavales estaban prohibidos por el régimen de Franco, solo los  permitía en Cádiz, pero en el mes de Mayo y bajo la denominación de Fiestas típicas gaditanas.

A mediados de los sesenta en La Línea, apareció una agrupación llamada los Faeles. Que encarnaban a unos seguidores de Raphael. Recuerdo su estribillo “Somos los Faeles y somos famosos. Nuestro delirio son esas chiquillas que llevan las faldas por encima de las rodillas”. Aquello fue novedoso totalmente y para los chiquillos algo que ignorábamos que hubiera existido

Pero no todo fue alegre y jocoso. También  existen  malos recuerdos. En la feria del 59 o del 60.  Un camión atropelló a varias personas, que se dirigían a la feria desde el Secadero. Hiriendo  mortalmente a una niña de corta edad, al parecer el conductor iba bajo los efectos del alcohol. 

O cuando se estrenó un nuevo aparato, llamado Girasol allá por el 1964 o 65. Era una especie de voladoras a lo grande. Dotado de  cunas donde cabían cuatro persona. Tesorillo fue el pueblo elegido para su estreno. Yo fui monaguillo con el padre Menchén en el acto de bendición. La mañana de Corpus la atracción funcionó perfectamente.  Pero en la tarde, las cunas se desprendieron, hubo heridos, afortunadamente de poca consideración, pero pudo ocurrir  una desgracia mucho mayor. No hace falta decir que jamás volvió ese aparato a Tesorillo, ignoro si trabajó en otras ferias.

Para ir rematando, decidles que durante mucho tiempo, convivieron en la feria, varios bailes. El oficial,  el del Bar Central, el baile por excelencia, que se situaba en el patio de dicho local. Pero es que cualquier otro bar, de menos enjundia contrataba un acordeón y un  batería (por aquellos entonces denominaban “yamba”) y a bailar, hasta cuatro hubo en alguna feria.

Estas son una muestra de multitud de anécdotas que habrán ocurrido en nuestra Feria. Pero lo importante lo que realmente cuenta, es pasarlo bien y disfrutar de unos días de asueto.

¡Feliz Feria amigos!

Francisco Quirós "Paqurro"