jueves, 5 de noviembre de 2015

UNO Y OTRO



Con los dos he interactuado   a lo largo de mi vida y continúo a Dios gracias. Con los dos he vivido momentos felices y otros menos

Ambos tienen la misma configuración, uno está marcado con el número uno, el otro con el cinco.

La  llegada del cinco   es un alivio, sin embargo, el uno  solo intuirle me produce zozobra, cierta ansiedad, causándome una bajada del ánimo.


Las sensaciones de la llegada de ambos, son diametralmente opuestas. El primero llega de súbito, sin esperarlo y lo peor sin desear que aparezca, todo lo contrario de su hermano, la impresión es que tarda un mundo en aparecer.

Uno me hace sentirme irascible, enfadado, serio, el otro me transforma en un ser dicharachero, jocoso, alegre

Con el uno  las primeras horas de convivencia son complicadas, cara de cordero degollado, conversación  la precisa  y bromas las justas, por no decir ninguna. Con el otro, amabilidad, simpatía, presto para cualquier favor, desde el amanecer.

Los problemas cuando estoy con el uno son irresolubles, con el otro no hay mal que cien años dure, aquí estoy para lo que me echen.

Cobardía, Pereza, Pesimismo con el Uno. Valentía, Disposición, Optimismo con el Otro.

Caín y Abel, Malo y Bueno, Negro y Blanco, Lluvia y Sol.

Ellos no tienen la culpa de despertar en mis sensaciones, actitudes encontradas. Tienen una misión que le asignaron y la cumplen a rajatabla.

El sabio refranero lo dice: Los Lunes ni las gallinas ponen. Quien ríe en Viernes, llora en Domingo.

Dice un compañero de trabajo, excelente amigo .Que los lunes viendo mi cara a primera hora,  no se le apetece ni siquiera saludarme, seguro que exagera.  ¿O no?