domingo, 8 de noviembre de 2015

SUICIDIO “ADREDE”…

Accediendo a mi petición, con generosidad, Salvador Delgado Moya, ha escrito el presente artículo.Una vez más ha demostrado su ingenio, su manejo del lenguaje escrito, en definitiva su calidad. Le doy las gracias públicamente.







SUICIDIO “ADREDE”…


Mi organismo se está debilitando…

No era consciente del veneno que me recorría las venas, aún a sabiendas que algún día tendría que dar cuenta de las interminables dosis de veneno que inconscientemente aplicaba a mi cuerpo.
Fui incapaz de obviar la evidencia de la adicción. Esa adicción que cada día intentaba superar, pero que había algo, que me lo impedía.
Me he puesto en manos de expertos, pero llegado a este punto, me dicen que mi problema ya no tiene reversibilidad y buscarle una solución, es imposible.
Empecé como se empieza todo, probando… al principio poco, luego las dosis tenían que ir en aumento.
En estos momentos, en la más explícita soledad, me dispongo a drogarme y quiero que ustedes sean testigos de ello:

“Sobre una mesa, la heroína de jabugo, marca la diferencia, si la economía me impide la máxima calidad, tiro de recebo, que aunque adulterada, hace la misma función”.
“Al lado, jeringuillas de langostinos tigre, de tal pureza y frescura que parecen que visten  con la camiseta del Atlético de Madrid”.
“En el centro papelinas de cinta de lomo ibérico, hermanado con chorizo y salchichón, que en dosis pequeñas, te van matando poco a poco”.
“Ahora rayas de cocaína, que con vuelta y vuelta, hacen que el chuletón de retinto añojo se derrita en mi sangre”.
“Sólo me acompaña un familiar, mi Tío Pepe, que muy frío en sus conversaciones hacen que lleven mi ocaso más llevadero”.
“Todo mi cuerpo se convulsiona. Ya es consciente de todo lo “malo”  y que mi organismo rechaza, pero no lo puedo impedir, quiero seguir…
“Mi cuerpo me avisa que el fin está a punto de llegar mediante la última expiración, me falta el aire durante segundos y como algo sobrenatural: eructo;  para posteriormente dar descanso a todo el metabolismo, que a conciencia, he vuelto loco”.

Voy a decir como una famosa folklórica dijo en su momento: “Si me queréis, irse”, dejadme solo, dejadme que esta pena la sufra en silencio, en soledad  y con dignidad.
Hay muchas maneras de morir, y yo, he elegido esta…


Fdo. Salvador Delgado Moya




Fdo. Salvador Delgado Moya