La Portada

El autor de esta portada, es el joven pintor tesorillero David Solis Illana, amigo y vecino del administrador de este blog, Francisco Quirós "Pacurro".

Vamos a descifrar, lo que ha querido transmitir David, con su obra. Comenzando por la parte inferior izquierda. Las dos líneas que transcurren paralelas, representan a los ríos Genal y Hozgarganta, los cuales confluyen en una tercera línea, que encarna al Guadiaro, del cual son afluentes. Son los tres ríos, que discurren por nuestro pueblo. Origen de una fértil huerta, donde prevalece la calidad de sus cítricos.

El circulo final, es el sol el cual alumbra los cuatro puntos cardinales, que son esas cuatro curvas adosadas al contorno del citado círculo.

Nuestro artista, considera que agua y música, van estrechamente unidos, por eso, los tres ríos y el sol, configuran la forma de un diapasón, (instrumento musical),

Las letras de la parte superior, son las gentes de Tesorillo. El árbol de donde sale la p de pacurro, es un naranjo, que representa a la familia, con sus dos ramas, los hijos que tiene el administrador, de esta página.

Las hojas tienen forma de gotas de agua, porque como decíamos antes, el agua, es la principal fuente de riqueza de San Martin del Tesorillo

lunes, 18 de enero de 2016

PLUMA AJENA. EL BUTRÓN

Buenas, soy Emilio Calatayud. En el anterior comentario hablé de la chapuza y me ha venido a la cabeza un caso que me tocó juzgar allá por el año 2000 y que alcanzó una gran popularidad. Os cuento. Unos ladrones, entre los que había un menor, se pegaron un buen rato haciendo un butrón en la pared de un almacén para robar el material que había en el interior del edificio.



Pero resulta que, cuando acabaron de hacer el agujero, se dieron cuenta de que lo habían hecho demasiado pequeño y no cabía el botín. Así que se fueron si nada y encima los cogió la Guardia Civil. A mí me trajeron al menor y lo condené a leer y a escribir, porque era analfabeto, y la noticia recorrió toda España. Lo curioso es que ya lo había hecho en otra ocasión anterior, pero no transcendió y no pasó nada.
Total, que la condena más célebre que he puesto nació de una chapuza.
El chaval aprendió a leer y a escribir y no sé si a calcular bien el tamaño de la agujeros, ja, ja, ja.