miércoles, 17 de febrero de 2016

YO SOY UN CATETO





De nunca me gustaron las parodias, que los humoristas o muchos de ellos hacían o continúan haciendo,  sobre las personas de los pueblos, a lo mejor porque me sintiera aludido.
El que menos el difunto Juanito Navarro, que para nada discuto que fuera un buen actor cómico. A mí personalmente cuando encarnaba al cateto de pueblo, maldita la gracia que me hacía. Es más hasta el Maestro Gila, en esa faceta me parecía esperpéntico. Les doy mi palabra de honor que en la actualidad me la refunfuña.
No hay que irse muy lejos, en una urbe  cercana a nosotros, nos llaman catetos o paletos, los pobres ignorantes.
Es de justicia reconocer que en los años cincuenta y hacia atrás, las diferencias sociales, culturales, etc., entre las poblaciones rurales y las grandes urbes eran de mucha índole.
Pero llegó la emigración y desgraciadamente los catetos tuvieron que marchar, bien al extranjero, bien a la zonas más prosperas de nuestro país.
 La mayoría de esos catetos, triunfaron, a base de mucho trabajo y muchos esfuerzos, prosperaron, adquirieron propiedades , dieron estudios a sus hijos, los cuales continuaron engrandeciendo los éxitos de sus padres,  consiguiendo una calidad de vida  más que  aceptable.
 
Porque digo todo esto, simplemente porque he nacido, me he criado y vivo en un pequeño pueblo. Donde la gente se saluda por la calle. Si algún problema grave te acucia por seguro que algún vecino te echará una mano. Todos nos conocemos y aunque le demos a la sin hueso, a la hora de la verdad estamos prestos para socorrer a quien lo necesite.
Me siento orgulloso de ser de pueblo, si volviera a nacer pediría hacerlo donde vine al mundo, si no fuera viable al menos en uno de ellos, a ser posible no muy grande.
No utilizó con destreza la pala para el pescado, no pelo las gambas con los cubiertos, cómo  el pollo o las chuletas de cordero con las manos. Si voy a un restaurante y me ofrecen la carta de vinos, es como si me entregaran el Código de Hammurabi en versión original.
Saludo a viva voz con un  ¡eeeeeeeeehhhhh!,  hablo con la zeta, me gusta la manteca colorá y el pan moreno del campo. En resumidas cuentas no tengo modales refinados. Confieso públicamente.¡ Yo soy un cateto!. A mucha honra.
Claro que muchos presuntos catetos, nacidos en localidades recónditas de nuestra geografía, son  personajes celebres en las letras, las ciencias, las artes, el deporte.
Sirva este ejemplo. Santiago Ramón y Cajal, nació en Petilla de Aragón (Navarra), un pueblo en la actualidad, con menos de quinientos habitantes .Federico García Lorca en Fuente Vaqueros (Granada) poco más de cuatro mil habitantes, Andrés Iniesta, Fuentealbilla (Albacete), mil trescientos.