lunes, 21 de noviembre de 2016

Personajes. "Quisco El Tonto"




Ayer en la exitosa página de facebook Quiero a Tesorillo creada por Rosa Estorach,  donde se están subiendo fotos antiguas, tuve a bien subir una en la que estoy acompañado por Quisco

Los" me gusta" han alcanzado cerca de los doscientos , comentarios muchos, todos recordando con cariño y reconociendo la bondad de nuestro personaje, ello me ha motivado a escribir este relato.

Francisco Mena Narváez, tenía sus facultades mentales trastornadas, al parecer muy pequeño sufrió una enfermedad que le causó el mal, unas calenturas como se decía antaño.

Es verdad que cogía unos  enfados morrocotudos, que cuando algo o alguien no le gustaba, se lo comían los demonios. Ciertas bromas algunas con mala leche, no las soportaba. 

Pero es igual de cierto, que era una persona fiel, honesta, agradecida a aquel que le hacía bien. A modo de prueba,  nuestros vecinos Domingo Vázquez, Onofre López y familias. 

No se perdía un entierro, ya podían caer chuzos de punta, tentarlo con lo que más le gustara. Asistir al entierro era misión  ineludible. Eso de que todos tenemos un precio, con Quisco a la hora de un entierro no se cumplía.

El primer recuerdo que tengo de Francisco, es acarreando agua a los domicilios y comercios  desde la fuente con un carrillo de manos con la rueda metálica. Domingo Vázquez cuando residía en Cataluña, mando hacerle uno con una rueda neumática y dos aguaderas. Para aquellos que no le conocieron el carro para Él, mas resguardado que las Meninas de Velázquez. Aquel que osara tocarlo,  corría el serio peligro de recibir un puñetazo o una pedrada.

En los años 70, se comenzaron a construir los pisos de viviendas ubicados en Plaza de la Constitución, Quisco acompañaba al conductor del dumper. El celo por el vehiculo similar al del carro.

Resumiendo. Fue una persona entrañable, fiel, cariñoso, leal y de todos los tesorilleros  un poco. Sus paisanos le quisimos y le seguimos  recordando con ternura y me atrevo a decir con mucha nostalgia.

Una aclaración para aquellos ajenos a este relato. Para nada el apelativo de Tonto, es irrespetuoso, menospreciativo, denigrante, etc. Así se le conoció, aceptando que no suena bien, pero para nada se menoscabó la dignidad de Francisco. 

El,  igual que otros tesorilleros, fue un auténtico  personaje