viernes, 10 de marzo de 2017

LOS LOCOS CUERDOS. Un artículo de Salvador Delgado Moya


Llevas todo un fin de semana entre vientos racheados y lluvia intermitente, que te invita a no salir de casa, porque alterativas para contradecir esta opción, pocas.

Pero de buenas a primera, te dicen que puedes ir a disfrutar de un teatro. ¿Un teatro? Y empiezas a hacer cábalas, porque puede ser “La Latina”, o el “Teatro Calderón”, o el “Maravillas”, pues no! Y para más “inri”, no siquiera es un teatro, es un salón escueto en decoración pero grandioso en talento.

Al parecer se han juntado un grupo de gente, y que gracias a un trabajo constante, disciplinado y encomiable, han culminado una obra de teatro con belleza, sarcasmo, ironía y entretenimiento.
Si! señoras y señores! Sepan ustedes que la interpretación con la que nos han deleitado, aparte de hacernos perder la noción del tiempo, de vivirla con entusiasmo, de mantener al público inmerso en vuestra historia, aparte de esto y de muchas cosas más, han conseguido una cosa muy importante para toda nuestra comunidad.
Habéis mezclado los ingredientes necesarios para realizar un cóctel con unas propiedades incitadoras para el desenfreno de habilidades innatas y adquiridas. Las ganas que le habéis puesto, el compromiso, las metas, el trabajo, el ejercicio mental, el tiempo empleado y el desenlace obtenido, hacen que seáis, por méritos propios, un estandarte de guía `para las generaciones venideras. Me habéis demostrado que con muy poco, se obtiene mucho; que el límite es muy elevado si las exigencias embriagan al ímpetu; que el respeto se obtiene con el sacrificio y que para enorgullecer vuestro trabajo hay que vestirlo de talante y talento.
Que buena tarde nos habéis hecho pasar!!! Tras la asombrosa capacidad de oratoria e interpretación de los componentes, tras la sombra de una dirección brillante e insuperable, tras transportarnos e introducirnos en vuestras escenas y tras reírnos a carcajadas, puedo deciros que, Ole!, Ole! y Ole!…
Gracias chic@s, hacéis un grupo cojonudo, tanto en las tablas como fuera de ellas.
El objetivo era sobradamente alcanzado, sólo bastaba ver el reparto de actores y actrices. Pero aparte de esto, las cualidades para desenvolverse, moverse, transmitir y actuar, hacen de vosotros grandes personas, muy a pesar de la “esquizofrenia” sufrida por el público, contagiado por unos valores rozando la profesionalidad.
Por cierto, a algunos de los actores les vendría bien seguir con el attrezzo de la obra, sobre todo en lo que a “cabelleras” se refiere.
Con esto no pretendo, “regalaros los oídos”, no hay necesidad de ello. Vuestra interpretación da testimonio del poderío que poseéis.
Gracias, gracias, gracias y mucha suerte.

Fdo. Salvador Delgado Moya