El autor de esta portada, es el joven pintor tesorillero David Solis Illana, amigo y vecino del administrador de este blog, Francisco Quirós "Pacurro".

Vamos a descifrar, lo que ha querido transmitir David, con su obra. Comenzando por la parte inferior izquierda. Las dos líneas que transcurren paralelas, representan a los ríos Genal y Hozgarganta, los cuales confluyen en una tercera línea, que encarna al Guadiaro, del cual son afluentes. Son los tres ríos, que discurren por nuestro pueblo. Origen de una fértil huerta, donde prevalece la calidad de sus cítricos.

El circulo final, es el sol el cual alumbra los cuatro puntos cardinales, que son esas cuatro curvas adosadas al contorno del citado círculo.

Nuestro artista, considera que agua y música, van estrechamente unidos, por eso, los tres ríos y el sol, configuran la forma de un diapasón, (instrumento musical),

Las letras de la parte superior, son las gentes de Tesorillo. El árbol de donde sale la p de pacurro, es un naranjo, que representa a la familia, con sus dos ramas, los hijos que tiene el administrador, de esta página.

Las hojas tienen forma de gotas de agua, porque como decíamos antes, el agua, es la principal fuente de riqueza de San Martin del Tesorillo

domingo, 2 de julio de 2017

Recuerdos. Baños en el Río

Río Guadiaro.

El verano ya está aquí y de que manera. Su entrada no pudo ser más calurosa.

Es cierto que está dando una pausa, pero según las previsiones, se tratará de un muy leve respiro.

Viene al caso, recordar, los baños, los tan excelentes y divertidos baños, que disfrutamos en el río Guadiaro.

El día señalado era el domingo. Las madres preparaban las distintas viandas, sobre las doce del medio día, a buscar una de las varias charcas y a bañarse jugar y comer, bajo la atenta mirada de los padres, sobre todo de las madres.

Era la alternativa a la playa. A ella acudían los que tenían vehículos para poder desplazarse, que eran contados, un lujo que no podían permitirse la mayoría de las familias de los sesenta o anterior.

Nos viene a la memoria, como el río en los recodos , el agua se estancaba formando lo que nosotros llamábamos charcas. La de las piedra, la de Pilar y otras que no recordamos.

Lo pasábamos de lujo, nos abría el apetito, realizábamos ejercicio físico y lo más importante, aprendíamos a nadar .

Hace muy poco, recordamos al Bar Tibero, con el a Antonio Sánchez Guerrero. Bien hay una anécdota en referencia a los baños en el río. 

Un grupo de adolescentes, entre los que se encontraban Antonio y Andrés dos de sus hijos. Sin autorización, íbamos a bañarnos todos los días, a eso de las tres o cuatro de la tarde, al lugar que bautizamos como charca de los aviones.

Todo transcurría a la perfección. Hasta que un día, uno de los hijos divisó una figura de hombre, que según él, era su padre. De inmediato nos salimos del agua (eramos unos diez o doce). Como militares emboscados, nos tiramos al suelo entre la vegetación, para que no nos descubriera.

Cuando parecía que nuestra estrategia había dado frutos, por detrás nuestra, se oyó una voz, que venía a decir. Buenas tardes, era la voz del bueno de Antonio Tibero. Lo que vino después, mejor obviarlo.

Con el tiempo las extracciones del Guadiaro, fueron en aumento, el caudal en verano, bajó considerablemente. El vertido de productos contaminantes, procedentes de los tratamientos de los distintos cultivos, junto con la bajada de caudal, hicieron inviable los baños.