Hace un par de días, en el apartado de La Voz de Tesorillo, nos hacíamos eco de las quejas de los vecinos de la calle Grupo Escolar —y no era la primera vez— por la cantidad de excrementos de animales, tanto domésticos como callejeros, que se acumulan en la zona. El punto más castigado es la escalinata que une esta calle con las viviendas situadas en paralelo a la pista del colegio.
La respuesta del Ayuntamiento fue inmediata: los operarios se presentaron y dejaron la zona limpia; dos vecinos así me lo comunicaron de inmediato . Desde aquí aplaudimos esa diligencia, tanto la del Ayuntamiento como la de quien dio la orden.
Ahora bien, esto nos lleva a hacernos una pregunta: ¿cuánto tiempo pasará hasta que vuelvan a aparecer las cacas?
El Ayuntamiento tiene la responsabilidad de mantener limpio el pueblo, eso nadie lo discute. Pero los vecinos también tenemos la obligación de cuidar, en la medida de lo posible, esa limpieza. Quien saca a su perro a pasear tiene la obligación de recoger lo que el animal deja; no cuesta nada y lo agradecemos todos. Quién alimenta a un gato callejero, debe hacerlo donde no cause molestias al resto del vecindario
Sin querer ser pesimistas, mucho nos tememos que en este caso se cumplirá aquel viejo dicho: pan para hoy, hambre para mañana. Ojalá nos equivoquemos.

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