jueves, 27 de agosto de 2015

TRAGEDIAS


Antes de continuar, dejar meridianamente claro, con el siguiente relato no pretendo para nada ser  oportunista, sensiblero,  tratando de impresionar, mi única pretensión  es reflexionar en público.
Repasando el horrible ranking de genocidas encontramos en los tres primeros lugares a Mao responsable de 75 millones de muertes, Stalin 23 millones e Hitler 17 millones, unos angelitos.
Conociendo esas cifras todos  nos estremecemos,  pensamos eso es pasado,  difícilmente podrán repetirse criminales tan sanguinarios. Pero no es menos cierto que permanecemos inmunes o casi,  ante las veinte y cuatro mil muertes diarias en el mundo consecuencia del hambre y las guerras o ambas en conjunto, o los ochocientos cincuenta millones de personas afectadas por el hambre.

Se puede  considerar,   los de a pié, los ciudadanos corrientes poco podemos hacer. Preguntémonos,  ¿se podría  hacer más?, efectuemos  un examen de conciencia y respondámonos para nuestros adentros.
Estamos informados a diario de  las miles de tragedias humanas, como personas a riesgo de morir y muchos  encuentran la muerte, se lanzan a la desesperada buscando un mundo mejor. No hace mucho un hombre con un bebe en brazos que había sido rescatado poco antes de hundirse en el mar, manifestaba que eran cinco de familia, que si alguno de los cinco conseguía sobrevivir había merecido la pena el intento. Como hay que estar de desesperado para llegar a esa situación.
Mientras tanto los gobiernos del primer mundo mirando para otro lado,  tratando de sellar fronteras, instalando alambradas,  creando barreras  que impidan la llegada de esos desgraciados, un candidato americano impresentable donde los haya, prometiendo, si llega a la presidencia de los Estados Unidos  devolverá masivamente inmigrantes y construirá un muro en la frontera con Méjico, lo peor de todo miles de personas entusiasmados y aplaudiendo a rabiar.
Lo que he venido a decir no es nuevo, es un tema manido, pero las tragedias  continúan, el primer mundo explota al tercero y lo avoca a la desdicha. No descartemos que algún día nos pidan cuentas, ya se sabe la venganza suele ser muy cruel.
Dentro de cien años o menos, probablemente  no exista ranking de genocidas identificables por su  nombres y apellidos, pero puede que haya uno generalizado, donde figuren  los países desarrollados, los ricos y poderosos y en esa clasificación implícitamente  estaremos  la mayoría de  nosotros, con  una cuota mayor o menor de genocidas.