viernes, 29 de julio de 2016

DESCANSO Y DIVERSIÓN. DIFICIL CONCILIACIÓN







Quiero hacer una breve reflexión, sobre los ruidos nocturnos en las noches de verano

Dejando a un lado, los actos incívicos como coches distotecas, algaradas  u otras gamberradas. Esos afortunadamente pocos, ni saben ni entienden de urbanidad y respeto a los demás,

Quiero referirme, a esas reuniones en terrazas, patios o en la calle de  grupos de amigos, que se reunen,  bien para celebrar un cumpleaños, aniversario de boda  o simplemente para charlar, alrededor de una mesa, repleta de viandas y bebidas refrescantes.

No hace falta vociferar, ni generar cualquier tipo de escándalo. Simple y llanamente conversar con un tono normal. Lo que ocurre es que la suma de muchos pocos, resulta un total de un mucho.

Eso en el silencio de la noche produce molestias para aquel que duerme o intentar dormir, si el calor (la caló) le deja.

Los que podemos, disfrutar de esas reuniones, deberíamos tener en cuenta, que existen personas trabajadoras , que a la mañana siguiente, muy temprano tienen que levantarse y les espera una dura jornada de trabajo.

Una noche, se puede más o menos soportar, pero si son varias, además de insoportables , ni es saludable, con el agravante que puede ser causa de un accidente laboral

Ni quiero ni pretendo dar lecciones de nada ni a nadie. Solo reflexionar públicamente, lo que para mi es un problema, un verano sí y otro también.