sábado, 24 de septiembre de 2016

ALUCINANDO CON LA SEGURIDAD SOCIAL. Un artículo de Rosa Estorach



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Hace algún tiempo que Francisco Quirós “Pacurro” me invitó a que escribiera un artículo para su blog. Este magnífico blog que administra con inteligencia, moderación y pulcritud, cuando digo pulcritud no me refiero a limpieza, sería ridículo, me refiero a que los textos están llevados con la misma rectitud de su autor, me explico, las parrafadas insultantes carentes de educación son, sobradamente, faltas de ética y aunque lleven la razón… su estilo ensombrece y no invita a la reflexión, en cambio, Francisco, con su elegante estilo y llamando al pan pan y al vino vino… pues hace detenernos en el tiempo para reflexionar y elevar el pulgar derecho hacia arriba.


Dicho esto… para mí es un orgullo haber sido invitada, teniendo en cuenta que mis textos no son del gusto de todos, para algunas personas son ofensivos (No ofende quien quiere sino quien puede), para otras inentendibles y en ocasiones hasta tétricos, pero afortunadamente hay un grupo que me sigue  y que parece ser que para ellos son buenos e incluso… muy buenos.

Aunque parezca mentira, todo va en función del estado de ánimo y sobre todo de la inspiración. La inspiración es como el dinero, que como viene se va, si se va el dinero estamos… ¿cuál es el sinónimo vulgar de fastidiados? pues eso, lo que justamente estáis pensando en éste mismo momento. Si se va la inspiración… ¿creéis que puede ocurrir lo mismo? pues sí, porque es señal evidente que algo va mal, los problemas ocupan demasiado espacio en ese fragmento de nuestra mente impidiendo que la imaginación vuele.

Hablando de la mente, la mía está ocupada ahora preguntándome qué está pasando con la SEGURIDAD SOCIAL, me encantaría que alguien me aclarara a que se debe los cambios que está experimentando últimamente. Afortunadamente yo jamás he tenido problemas con ella hasta ahora, e incluso ha llegado hasta parecerme agotadora. Recuerdo que en una ocasión me enviaron, hace de esto bastantes años, al especialista y hechas las pruebas pertinentes me derivaron a otro… que a su vez hizo lo mismo que el anterior y éste a otro…en fin, que desde entonces sigo controles con  unos pocos, pero lo curioso del caso es que de especialista a especialista te derivaban sin problema alguno, pues ahora no, sí, como lo oyen, ¡NO! y es que si el médico de cabecera, ya por  necesidad, nos mandan al especialista (valga la redundancia) y éste considera que te tiene que ver otro… pues hemos de volver al de cabecera para que nos deriven, pero… he ahí que no siempre está disponible, tienes el daño pero el señor doctor parece ser que es docto en todas las especialidades y él es el que decide si te envía o no, a resultas que nos quedamos como antes dije, jo….s y apaleados.

¿Puede aclararme alguien por qué se muestran reacios los médicos de cabecera a la hora de derivarnos a algún especialista? ¿Es verdad el rumor que corre de que son amonestados si no se abstienen? ¿Qué está ocurriendo?

Si nos vamos por urgencias al hospital… ya es la repanocha, lo digo por mí misma. Llegué a la residencia con un dolor de ciática, entregué mi tarjeta y me enviaron a TRIAJE (1), la sala de espera estaba al completo, una gran pantalla ocupaba parte de un testero, por cierto, acababan de colocarla y allí no se entendía ni Dios, nos informaban del número de orden, a que sala teníamos que pasar y claro, para no perder puntada… no apartábamos la vista del monitor por lo que las charlas eran casi inexistentes, salvo las pertinentes quejas de algún que otro paciente, normal, la pantalla anunciaba el turno de entrada pero el médico de turno que debía estar en la consulta de triaje andaba desaparecido. ¿Saben lo que significa TRIAJE? Para quien no lo sepa… al final de mi artículo lo explico. Como les iba diciendo, no había médico, un señor, con una sonda obstruida, se retorcía del dolor y su hija andaba de aquí para allá buscando quién lo atendiera recibiendo por respuesta que se tranquilizara que ya aparecería, y apareció casi una hora después y con malos modos porque le mandaron a llamar. Mientras tanto… los números iban sucediéndose en la pantalla saltando de un lugar a otro y como intercalación… de vez en cuando un celador, que hubiera cumplido a la perfección el oficio de sereno ¡qué garganta! ¡Cómo gritaba el susodicho llamando a los pacientes por su nombre!

En definitiva, me tocó entrar. El médico no se molestó en mirarme ya que su vista estaba en su móvil y sin desatenderlo me preguntó que qué me pasaba, le cuento y me envía a la sala de espera de nuevo. Pues hala, a mirar la pantalla, estábamos todos más atentos a la dichosa pantalla que cuando habla la Belén Esteban en Sálvame. Por fin! mi número de orden y la sala, allá que fui esperanzada con mi pierna al arrastre, me preguntó el médico que qué me pasaba, pues mire usted, tengo un dolor que me pilla desde aquí hasta aquí que da la vuelta y veo hasta las estrellas. Ah! Eso es una ciática. Pues sí, eso me han dicho, pero es que estoy peor y no sé qué hacer. Y qué quiere que le diga? una ciática es una ciática y duele mucho… Pero no me va a mandar ni una radiografía? Es una bobada, pero si quiere una radiografía yo se la mando, espere fuera que la llamará el celador.

Otra vez delante de la pantalla, pasado unos minutos aparece el sereno, perdón, el celador gritando mi nombre y con la celeridad que me permitió mi pierna le seguí hasta rayos y de nuevo a esperar que me tocara entrar. Entré, y me preguntan ¿A ver… donde le duele a usted? Pues mire, me duele aquí, aquí y aquí, naturalmente señalando los puntos y me contesta: Si le duele ahí ¿cómo que le han mandado una radiografía de cadera? Quéeee??! Pero si yo no tengo nada en la cadera! Por eso le digo, lo lógico es que le hubieran mandado una lumbar. Entonces… me vais a hacer una radiografía que no sirve para nada? Mujer, ellos sabrán, yo no lo entiendo, pero si se la han mandado pues yo la hago.

Una vez hecha esperé que volviera el celador por mí, me llevara a la sala de espera y como media hora más tarde me vuelven a llamar para recoger los resultados. El médico mira en la pantalla de su ordenador los resultados y lo gira para que yo viese las imágenes y me dice: Veee? su cadera está perfecta, no tiene nada. Pero… cuándo le he dicho yo que a mí me duele la cadera? a mí me duele la espalda y la pierna, así que por favor, mándeme algo para este maldito dolor! Para qué le voy a dar nada, si usted tiene paracetamol y condrosan…

Ya sé que les habrá resultado una parrafada de lo más larga pero… siento necesidad de que alguien me explique… qué es lo que está pasando? Porque ALUCINO CON LA S.S.

Gracias a l@s que hayan tenido la paciencia de llegar hasta el final.

Besos
Rosa Estorach

(1).- TRIAJE: Significa proceso de recepción y acogida del paciente para su posterior clasificación según su situación de salud que determinará la prioridad en la atención, evitando demoras en la atención de aquellos pacientes que presentan mayores riesgos.