La Portada

El autor de esta portada, es el joven pintor tesorillero David Solis Illana, amigo y vecino del administrador de este blog, Francisco Quirós "Pacurro".

Vamos a descifrar, lo que ha querido transmitir David, con su obra. Comenzando por la parte inferior izquierda. Las dos líneas que transcurren paralelas, representan a los ríos Genal y Hozgarganta, los cuales confluyen en una tercera línea, que encarna al Guadiaro, del cual son afluentes. Son los tres ríos, que discurren por nuestro pueblo. Origen de una fértil huerta, donde prevalece la calidad de sus cítricos.

El circulo final, es el sol el cual alumbra los cuatro puntos cardinales, que son esas cuatro curvas adosadas al contorno del citado círculo.

Nuestro artista, considera que agua y música, van estrechamente unidos, por eso, los tres ríos y el sol, configuran la forma de un diapasón, (instrumento musical),

Las letras de la parte superior, son las gentes de Tesorillo. El árbol de donde sale la p de pacurro, es un naranjo, que representa a la familia, con sus dos ramas, los hijos que tiene el administrador, de esta página.

Las hojas tienen forma de gotas de agua, porque como decíamos antes, el agua, es la principal fuente de riqueza de San Martin del Tesorillo

viernes, 24 de febrero de 2017

CUATRO GENERACIONES DE PESCADEROS.

David Arrabal Lara.
 
A los que aún no la conocen, les recomiendo  visitar una pescadería sita en calle Túnel, muy cerca de Plaza de la Constitución. Aparte del buen género, pescado fresco, serán atendidos por un simpático y dicharachero David y por su encantadora esposa Dori Trujillo.
A David Arrabal Lara, lo de ser pescadero le viene en los genes. Él encarna la cuarta generación de “pescaeros”.

Su profesión le viene por su apellido materno. El apellido Lara llevan cerca de ochenta años ofreciendo pescados a los tesorilleros.
Comenzó la profesión  su bisabuelo José Lara Romero, natural de Guaro (Málaga), dejo su localidad natal para en un principio establecerse en el Castillo de Sabinillas, después se afincó  definitivamente en Torreguadiaro.
El transporte se realizaba en burro, la compra en Estepona, o  a   pie de  playa a las barcas que lo habían recién pescado.
El burro era enganchado a un carro, donde transportar el pescado. De ahí el apelativo de Carrero. Los Lara, sobre todo los más antiguos son conocidos en la zona como  los carreros.
Continuó su abuelo materno  José Lara Martín, él, fue quien más tiempo ha ejercido la actividad, sobrepasando los cuarentas años. Hombre afable, generoso,  de amplia sonrisa, no dudaba en regalar pescado a sus amistades que eran muchas, o a cualquiera que lo necesitara. 
Me contaba el abuelo de David,  que siendo muy pequeño acompañaba a su padre, que para seguir el ritmo de su padre y del burro, se agarraba a la cola del animal.
José Lara Romero y José Lara Martín
Antes de continuar con la saga de pescaderos. Quiero relatarles, la manera tan peculiar de vender y comprar el pescado, de aquellos años.
La transacción de los alimentos marinos, se hacía de la siguiente forma: La señora acudía a la plaza, cuando digo plaza no me estoy refiriendo al mercado de abastos, sino a la plaza del pueblo. Allí  adquiría el producto y se marchaba sin pagar.
Una vez acabada la venta, José y sus otros colegas de profesión. Iban  casa por casa para cobrar. No si antes entre la adquiriente y el transmitente existiera un regateo, que a veces se tornaba un tanto áspero. Nunca llegó la sangre al rio.
Analicen por un momento. Primero recordar quien compro y qué cantidad llevó. Por supuesto saber donde vivía,  y para finalizar, el regateo como si se tratase  de  un zoco en un país árabe.
Al burro le sustituyeron los medios de locomoción, la bicicleta, la moto y por último esas pequeñas furgonetas ideales para tal menester.
La saga de Los Lara la siguieron los tíos de David, José y Miguel Lara León. Ya ellos decidieron montar una pescadería con todos los medios modernos. José regenta en la actualidad una en Pueblo Nuevo de Guadiaro, Miguel se dedica a otros menesteres.
Así llegamos hasta David, la cuarta generación de Lara, que gracias a ellos, hemos, comemos y seguiremos comiendo buen pescado.
Días pasados charlando coloquialmente, me comentaba no sin cierta emoción. Si mi abuelo José, hubiese podido conocer que me he casado con una tesorillera, sin duda alguna le supondría una de sus mejores alegrías. Porque  siempre le tuvo mucho cariño y agradecimiento a Tesorillo y a sus habitantes. A lo que yo añado. dejando un grato recuerdo, aquellos que le conocimos.
Paradojas de la vida, ninguno de Los Lara han residido en San Martín del Tesorillo, David lo hace en el Secadero. No obstante  es un apellido estrechamente ligado a nuestro pueblo, en el pasado, en el presente y en el futuro.
Para sentirse tesorillero, amar a este pueblo, no hace falta ni nacer ni residir en Él. Se puede ser de corazón.