La Portada

El autor de esta portada, es el joven pintor tesorillero David Solis Illana, amigo y vecino del administrador de este blog, Francisco Quirós "Pacurro".

Vamos a descifrar, lo que ha querido transmitir David, con su obra. Comenzando por la parte inferior izquierda. Las dos líneas que transcurren paralelas, representan a los ríos Genal y Hozgarganta, los cuales confluyen en una tercera línea, que encarna al Guadiaro, del cual son afluentes. Son los tres ríos, que discurren por nuestro pueblo. Origen de una fértil huerta, donde prevalece la calidad de sus cítricos.

El circulo final, es el sol el cual alumbra los cuatro puntos cardinales, que son esas cuatro curvas adosadas al contorno del citado círculo.

Nuestro artista, considera que agua y música, van estrechamente unidos, por eso, los tres ríos y el sol, configuran la forma de un diapasón, (instrumento musical),

Las letras de la parte superior, son las gentes de Tesorillo. El árbol de donde sale la p de pacurro, es un naranjo, que representa a la familia, con sus dos ramas, los hijos que tiene el administrador, de esta página.

Las hojas tienen forma de gotas de agua, porque como decíamos antes, el agua, es la principal fuente de riqueza de San Martin del Tesorillo

miércoles, 7 de junio de 2017

Libro de Feria 2017. Pedro " El grande", por Salvador Delgado Moya

 Artículo  aparecido en el Libro de Feria 2017.


Salvador Delgado Moya, ensalza la figura de Pedro Estévez Benítez , "Pedro el ministro". Un hombre modesto, sencillo, humilde, pero que ha trabajado,  lo sigue haciendo y lo hará en el futuro, por  San Martín del Tesorillo. 

Salvador hace justicia con un buen tesorillero de adopción,  pero que quiere a Tesorillo, como si hubiese nacido en nuestro pueblo.           




  PEDRO “EL GRANDE”
              
A lo largo de la historia de la humanidad han existido personas y personajes que escribieron la modestia, la disciplina, la vehemencia y el rigor, con letras mayúsculas, en épocas con especial relevancia por sus hechos, sus conductas o sus aportaciones.
        Existió un tal Pedro I de Rusia, apodado “Pedro el Grande”, perteneciente a la dinastía de “Los Romanov”. En la época actual también tenemos un Pedro, no tan grande de estatura, pero sí,  grande en  sencillez y dedicación, perteneciente a la dinastía de “Los Ministros”. Creo que podrán existir similitudes entre los dos, o no, pero no se equivoquen, dentro de ese menudo cuerpo existen particularidades que, a mi parecer, lo hacen especial.
        Parece increíble que a tus 68 años sigas instruyendo con el mismo espíritu de lucha,  a tambores, trompetas y cornetas.
        Parece sorprendente cómo desde siempre sigues demostrando auténtica devoción por la música y desbordando ganas para  perseverar con las tradiciones locales, consumiendo tu tiempo, derrochando ganas, alentando la paciencia y capoteando las inclemencias meteorológicas sufridas.
        Parece asombroso cómo disfrutas y te emocionas promulgando la pasión y el gusto por acordes que deleitan a un público, que en ocasiones puede ser desconocedor de la lucha concienzuda y desinteresada,  para el deleite de la comunidad.
        Te escudas en el pentagrama de la humildad, el entusiasmo y la dedicación, armas indispensables para la consecución de finales engalanados con la brillantez de la fuerza de voluntad que posees. Han sido muchas las generaciones que aleccionaste con conductas y trabajos exquisitos. Ojalá sigas con el afán de enseñar magistralmente a tus pupilos y que en la historia de este pueblo, pueda estar tu nombre impreso por enaltecer las ganas, el trabajo y el compromiso derrochado con, y para, nuestros hijos.
        Sigue Pedro, sigue. No pares nunca. Continúa dándonos clases de perseverancia, de estimulación hacia nuestros jóvenes, de encararte con las trabas y echarle el coraje necesario para surgir y promulgar tu mérito. Esa pasión y ese trabajo desinteresado  algún día serán recompensados en agradecimientos sinceros, vítores de alabanza y aplausos cargados de gratificación.
        Desde aquí, querido Pedro, quiero darte las gracias públicamente;  por los muchos momentos de soledad, por el sacrificio continuo, por la entrega indiscriminada, por la convicción certera, por el entusiasmo desbordado, por la enseñanza y por enseñarnos a todos que con un espíritu luchador, como el tuyo, se hacen realidad los proyectos y que la ilusión existe cuando se realizan con personas como tú.
        Has sido testigo de tardes de frío, de noches de “chirimiris” y en ocasiones, hasta sin techo para ensayar… ¡Pero ahí estabas tú!, prodigando las ganas, el ímpetu y la constancia. ¡Olé tú!
        Me he fijado en cómo el Cristo de la buena Muerte y la Virgen de los Dolores lloran de emoción cada vez que tu banda emite sonidos de aclamación y te hacen un guiño, dándote las gracias con palabras mudas por enaltecer nuestra Semana Santa, por aunar almas juveniles e implicarlas en una causa fascinante, la música.
        Te mereces que los tambores suenen a los máximos decibelios, que las trompetas reciban una cantidad ingente de aire y que suene la banda en reconocimiento hacia ti,  porque personas como tú representáis el estandarte necesario e imprescindible en la sociedad actual en que vivimos.
            Pedro, ¡tú si eres grande! Deberían existir muchos como tú. Enhorabuena a tus hijos, a tu mujer, a tu familia, porque con “La Moncloa” de testigo, puedes presumir de un trabajo muy bien hecho, de un legado exquisito, elegante, altruista y poco reconocido.       
        Aquí, en San Martín del Tesorillo, se te quiere, se te respeta y se te admira. Grande Pedro. Muy grande.
Don Pedro Estévez Benítez, gracias. Muchísimas gracias.


Fdo.   Salvador Delgado Moya.