El próximo lunes 29 de junio dará comienzo la 43 Edición del Campeonato, más longevo de toda la comarca, el de más solera, el torneo de los torneos de Fútbol Sala a muchos kilómetros a la redonda
Carta de un apasionado del Torneo:
Alguien que ha querido mantenerse en el anonimato nos ha remitido una emotiva carta, a la que ha titulado un Torneo Diferente
UN TORNEO DIFERENTE
Siempre creí que el fútbol solo trataba de colores y escudos. Pero el Torneo de Fútbol Sala de Tesorillo me demostró que estaba equivocado. Allí no solo se defienden los colores de un equipo; se defienden emociones, ilusiones, decepciones, alegrías, euforia... En definitiva, sentimientos que el paso de los años ha ido grabando para siempre en la memoria.
Son recuerdos que permanecen, momentos que te atraviesan el corazón y que, tanto en la victoria como en la derrota, terminan haciéndote crecer. Porque este torneo tiene la extraña virtud de abrazarte el alma.
Me enamoré de este torneo por primera vez en la final de 1994. Aún recuerdo a Pacurro teniendo que desalojar la pista, abarrotada de espectadores, para que pudiera comenzar el encuentro. Fue una final emocionante, con un desenlace agridulce. Mario Galiano, todo un ídolo para muchos, falló el penalti decisivo, igual que semanas antes le había ocurrido a Roberto Baggio en el Mundial. Aquel lanzamiento dejó el título en manos de Auto Escuela César.
También aprendí que en el fútbol se puede pasar de la tristeza a la euforia en cuestión de segundos. Pub Cuadrero perdía 0-3 frente a Casares, pero un grupo de jóvenes como Java, Chuti y León consiguió una remontada inolvidable hasta empatar a tres, haciendo que todo un pueblo estallara de alegría. Sin embargo, cuando apenas faltaban unos segundos para el final, un desgraciado gol en propia puerta estableció el definitivo 3-4 para el conjunto casareño.
Pero este torneo también enseña que el fútbol siempre ofrece una segunda oportunidad. Un año después, Pub Cuadrero se tomó la revancha derrotando por un contundente 6-2 a Auto Escuela César en una gran final.
Aquí aprendimos que nada es imposible. Viveros Martín consiguió lo que parecía inalcanzable: conquistar tres títulos consecutivos. Sin embargo, el propio torneo volvió a demostrar que nada es eterno y, dos años más tarde, Juventud Corrín igualó aquella gesta levantando también tres campeonatos seguidos.
Fue entonces cuando comprendí que este torneo era mucho más que un simple juego. No hablo de táctica ni de sistemas; hablo de historia, de belleza y de la ilusión con la que los niños acudían cada tarde para ver a sus ídolos a escasos metros de distancia e intentar imitar, al día siguiente, las jugadas que habían contemplado sobre la pista.
Y la historia volvió a repetirse. Casi veinte años después, Lobo FS logró igualar aquella hazaña conquistando tres torneos consecutivos. Lo hizo tras una final interminable frente a Pinturas Rondón, que terminó con empate a dos y una emocionante tanda de penaltis que necesitó nada menos que dieciocho lanzamientos para decidir al campeón.
Porque este torneo es mucho más que ver fútbol. Es disfrutar de las tardes de verano, compartir momentos con amigos y vecinos, mirar el reloj esperando que lleguen las ocho para subir a la pista del colegio y dejarse envolver por un ambiente que solo quien lo ha vivido puede comprender.
Y cuando termina la entrega de trofeos, se apagan los focos y la pista queda en silencio, muchos ya comenzamos la cuenta atrás. Porque sabemos que, dentro de unos trescientos cuarenta días, volveremos a sentir la misma ilusión al ver rodar de nuevo el balón.
Porque hay torneos… y luego está el Torneo de Fútbol Sala de Tesorillo.











