Pacurro.-
Este boleto de la antigua quiniela, fue propiedad de Juan Gil, padre de los hermanos Gil Fernández, Diego; Sagrario (q.e.p.d.) y Blas, ese recuerdo ha sido motivo de inspiración para confeccionar el siguiente relato:
Esta vieja quiniela, fechada el 24 de abril de 1960, no vale hoy dieciocho pesetas. Vale mucho más. Vale una tarde de domingo alrededor de la radio, el murmullo del Bar Central , lleno de humo, Juan Riscos, sirviendo café, se cantaba las cuarentas o se doblaba con la blanco doble , un lápiz gastado marcando unos, equis y doses con la esperanza humilde de cambiar la suerte.
Mirando esta imagen uno puede imaginar a aquel hombre sencillo, panadero de profesión, manos curtidas, rellenando con cuidado las casillas mientras soñaba despierto. Porque antes las ilusiones eran así: pequeñas, baratas y tremendamente sinceras.
No existían móviles ni pantallas. Bastaba una quiniela, un aparato de radio , Vicente Marcos dirigiendo Carrusel deportivo y la voz lejana de los locutores cantando resultados desde Valladolid, Sevilla o Coruña, o esa frase que pasó a la historia " Gol en Las Gaunas" . Y mientras rodaba el balón por aquellos campos de tierra y barro, también rodaban los sueños de media España.
El boleto , desgastado por el tiempo, pero conserva intacta la dignidad de las cosas humildes. Es un pedazo de historia cotidiana. De esa historia que nunca sale en los libros, pero que vive para siempre en los cajones de nuestras casas y en la memoria de nuestros mayores.
Porque la vida, al final, también se parece mucho a una quiniela: uno marca lo que puede… y luego el destino decide el resultado.