viernes, 27 de febrero de 2026

La Voz de Tesorillo: Carniceria "Juan", echa el cierre


 


 

Hoy, 27 de febrero de 2026, hemos recibido otra triste noticia. Otro pequeño establecimiento del pueblo baja definitivamente la persiana. Nos referimos a la Carnicería “Juan”, cuyo último propietario ha sido Juan Peña Cobalea, donde también ha trabajado su hermana Sandra.

A esta pérdida hay que unirle, desgraciadamente, la de Confecciones “Aroca” y, el año pasado, la de la Droguería “Blanco”. Tres comercios ubicados en los bloque de viviendas  de la plaza, negocios que nacieron en los años 70 del siglo pasado y que, al final, no han podido resistir el paso del tiempo.

Sabemos que los tiempos cambian, que las costumbres ya no son las mismas, pero no podemos evitar que nos duela en el alma ver cómo desaparecen estos negocios que han formado parte de nuestra vida cotidiana, de nuestros recuerdos y de la historia pequeña —pero muy nuestra— del pueblo.

Porque cuando cierra un comercio de los de toda la vida, no solo se apaga una luz: se va también un trocito de nuestra memoria colectiva.

Los hermanos Peña Cobalea, han querido despedirse de su clientela y lo hacen a través del texto que les reproducimos íntegramente: 

 Hoy termina una etapa de mi vida. Echa el cierre Carnicería Juan, el negocio que me ha visto crecer y que tanto me ha dado.

Tras más de treinta años detrás del mostrador y después de una decisión muy meditada, hoy Carnicería Juan ha abierto sus puertas por última vez. Han sido tres décadas de anécdotas, risas, buenos momentos y una clientela excepcional. Por supuesto que también ha habido malos ratos,
claro que sí, pero de esos ya no me acuerdo, se han quedado tras la cerradura de la puerta. 

Hoy me quedo con el cariño que la gente de mi pueblo me ha transmitido a lo largo de todos estos años y, sobre todo, en estos últimos días.


Antes de darle la última vuelta a la llave y bajar las persianas, quiero y necesito agradecer a todo Tesorillo, Secadero y alrededores el trato que he recibido durante todos estos años. A las asociaciones y colectivos locales que siempre han contado con este humilde negocio para sus eventos. A mi familia, por supuesto, por el apoyo recibido a lo largo de toda una vida, y como no,
a mi otra familia, a todos y cada unos de los trabajadores y trabajadoras que han pasado por la carnicería, porque sin ellos, nada de esto hubiese sido posible.

La vida sigue avanzando, todo tiene un principio y un final. Carnicería Juan es y seguirá siendo parte de mi vida, queda en mi recuerdo y en mi corazón y sólo me queda esperar que de alguna manera quede también en un rinconcito de la historia de Tesorillo.


¡¡GRACIAS POR TODO!

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