Ayer, 12 de agosto, Tesorillo tampoco quiso quedarse sin su rincón para ver el eclipse. El punto elegido fue lo alto del cerro donde se ubica el depósito de agua, muy cerca del campo de fútbol, un lugar que muchos vecinos conocen bien pero que pocas veces reúne a tanta gente como en esta ocasión.
La iniciativa partió por completo de nuestro vecino, el siempre intrépido Bernardo Barrilado Martín, aficionado de toda la vida a este tipo de fenómenos astronómicos. Bernardo no se limitó a convocar a la gente: fue más allá y se las ingenió para construir un artilugio casero con el que poder observar el eclipse con garantías, sin necesidad de material profesional.
La llamada corrió de boca en boca y el resultado no pudo ser mejor. Al cerro subieron personas de todas las edades, aunque destacó sobre todo la presencia de jóvenes, muchos de ellos deseosos de vivir en directo un fenómeno que no siempre se tiene ocasión de presenciar. Llamó también la atención que entre los asistentes hubiera personas de otras nacionalidades, que quisieron sumarse a esta cita improvisada en lo alto de Tesorillo.
Una tarde distinta, en la que un pueblo pequeño demostró, una vez más, que las buenas iniciativas no necesitan grandes organizaciones: basta con la ilusión de un vecino y las ganas de compartir un momento único.
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