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| Reverso del billete |
Un amigo me ha regalado un billete de 25 pesetas del Banco de España, fechado en Madrid el 15 de julio de 1907. Lleva el número 5.344.351, una mujer sentada en el centro como alegoría de España, un pequeño camafeo a la izquierda y tres firmas al pie, las del interventor, el cajero y el gobernador.
Lo primero que me pregunté al tenerlo en la mano fue: ¿cuánto dinero era esto entonces?
Bastante más de lo que parece. En 1907, un peón sin oficio ganaba unas 2 o 3 pesetas al día, y un oficial cualificado —albañil, carpintero— llegaba a las 5 o 6. Es decir, este billete valía entre una semana y diez días de trabajo. Nada de calderilla.
¿Y en euros de hoy? Si se hace la conversión directa por el cambio fijo (166,386 pesetas = 1 euro), sale una cifra ridícula: 15 céntimos. Pero eso no dice nada, porque no tiene en cuenta más de cien años de inflación. Contando eso, esas 25 pesetas tendrían hoy un poder adquisitivo de entre 100 y 200 euros. No es una cifra exacta, pero da una idea real: aquel billete era dinero de verdad.
Le hemos preguntado a San Google, por la situación de España de aquel año y nos dice:
En 1907, España vivía una etapa de cierta inestabilidad tras la crisis de 1898. Políticamente, el sistema de la Restauración estaba dominado por conservadores y liberales, aunque comenzaba a mostrar signos de desgaste y aumentaba la oposición republicana, socialista y nacionalista.
Socialmente, existían grandes desigualdades entre las clases trabajadoras y las élites, mientras crecían el movimiento obrero y las reivindicaciones sociales. Económicamente, España seguía siendo principalmente agraria, aunque algunas zonas, como Cataluña y el País Vasco, estaban más industrializadas. Además, el país afrontaba las consecuencias de la pérdida de las últimas colonias y el auge de los nacionalismos periféricos.
Así que ahí queda, guardado, este trocito de papel con más de un siglo de historia encima.


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