miércoles, 15 de julio de 2026

Iglesia San Martín de Tours-60 años: La otra primera boda



Aclaración: 

Dentro de la serie de relatos que estamos dedicando al cumplirse el sexagésimo aniversario de nuestra iglesia parroquial de San Martín de Tours, el pasado 11 de julio publicábamos el dedicado al primer matrimonio registrado en la nueva parroquia. Leer aquí . Con anterioridad hicimos lo propio con el primer funeral y, en próximas entregas, hablaremos del primer bautizo y de otros acontecimientos que, por su relevancia, forman parte de la historia de nuestro pueblo.

No obstante, conviene hacer una matización. Aquel primer matrimonio se celebró en la ya desaparecida capilla-escuela del poblado de Montenegral Alto. Sin embargo, fue el primer matrimonio inscrito en la recién creada parroquia de San Martín de Tesorillo, circunstancia que nos llevó a considerarlo como el primero de la nueva parroquia. Con toda humildad, seguimos entendiendo que, desde un punto de vista registral y eclesiástico, así es.

Nuestra intención siempre ha sido contar la historia con el mayor rigor posible. Cuando nos entrevistamos con la familia, este detalle no salió a relucir y, posteriormente, fueron varios lectores quienes nos hicieron llegar la puntualización. A todos ellos, y especialmente a la persona que nos puso sobre la pista, nuestro más sincero agradecimiento. Es una satisfacción comprobar que este blog cuenta con lectores atentos, que contribuyen a enriquecer y corregir, cuando es necesario, la memoria colectiva que entre todos estamos construyendo.

Hecha esta aclaración, podemos afirmar que la primera ceremonia matrimonial celebrada entre los muros de la nueva iglesia de San Martín de Tours tuvo lugar el 4 de agosto de 1966. Los contrayentes fueron Francisco Díaz González, conocido por todos como Quisco el de Andrecete, y Ana Sánchez Sánchez, perteneciente a la familia conocida como los Soriano. Ambos eran tesorilleros, fijaron su domicilio en la calle Grupo Escolar y formaron una familia con tres hijos.

Quisco desarrolló su vida laboral como transportista, llevando, sobre todo, las apreciadas naranjas de Tesorillo por distintos puntos de las provincias de Cádiz y Málaga. Fue un trabajador incansable, un gran profesional del volante y un apasionado de la caza, una afición que ocupó buena parte de su tiempo libre. Ana, por su parte, desempeñó una labor tan discreta como imprescindible: la de ama de casa, dedicando su vida al cuidado y educación de sus tres hijos, con especial atención a la menor de ellos.

 


Fueron dos personas sencillas, honestas y trabajadoras, muy apreciadas por quienes los conocieron. Ana falleció en 2012, a los 75 años de edad, y Quisco lo hizo en 2023, cuando contaba 85 años.

Ellos personas sencillas, discretas,  jamás buscaron protagonismo, hoy forman parte de la pequeña historia de nuestro pueblo. Y esa historia, que puede parecer modesta, tiene un enorme valor para los tesorilleros. Desde El Blog de Pacurro queremos dejar constancia de ello para que, especialmente las nuevas generaciones, conozcan y conserven viva la memoria de quienes, con su vida cotidiana, también escribieron una página de la historia de San Martín del Tesorillo.


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