Ayer, 15 de agosto, se cumplieron 50 años desde que Ángel Macías Cobalea y Felicidad Morales Mena se dieran el "sí, quiero" en la iglesia de San Martín del Tesorillo. Corría el año 1976 cuando Ángel, de 27 años, vecino de Tesorillo y orgulloso de proceder del cortijo San Lorenzo, de donde se marchó siendo casi un hombre, y Felicidad, de 25 años y vecina de Secadero, unieron sus vidas para siempre. Aquella boda se celebró en la Jujomai, aquella discoteca y lugar de celebraciones que hoy ya no existe, pero que durante años fue testigo de tantos momentos especiales en el pueblo.
Medio siglo después, sus hijos quisieron estar a la altura de la fecha y les prepararon una sorpresa por todo lo alto: una reunión en El Fogón a la que acudieron más de 40 personas, entre familiares y amigos más allegados. No pudieron estar todos los que hubieran querido, pero quienes faltaron seguro que estuvieron presentes en el recuerdo de todos.
La sorpresa salió redonda. Ángel y Felicidad, con esa cara de no esperárselo que no tiene precio, disfrutaron de una tarde cargada de cariño, mientras los invitados recordaban anécdotas, historias y risas de estos 50 años compartidos. Hubo emoción, agradecimiento y, sobre todo, mucho cariño de una familia que quiso demostrarles, con hechos, lo mucho que se les quiere.
Cincuenta años de matrimonio son muchos años: bodas, bautizos, disgustos, alegrías, el nieto que llega y un sinfín de días corrientes que, sumados, se convierten en una vida entera compartida. Hoy en día, con la rapidez con la que cambia todo, una pareja que aguanta medio siglo junta merece todo el reconocimiento del mundo. Enhorabuena a Ángel y Felicidad, y enhorabuena también a esos hijos que supieron regalarles un día que seguro no olvidarán.
Vídeo de la llegada de Ángel y Felicidad al Fogón:

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