miércoles, 26 de agosto de 2026

Iglesia San Martín de Tours-60 años: Monaguillos



Monaguillos en la antigua iglesia, año 1960/61. Se estrenaba la nueva vestimenta, sotana roja, con roquete blanco, con bordados inferiores. Las anteriores eran sotana negra y roquete blanco, sin bordados. Si observan al monaguillo de la fila tercera de la derecha, todavía vestía la indumentaria antigua 

 

Este relato, va dedicado a María José Bañasco Montero, hija del tesorillero Diego Bañasco López, que fuera monaguillo en la antigua iglesia y uno de los promotores, del reconocimiento y colocación de una placa en la actual iglesia al cura Menchén .  Esta persona nos recordó el importante papel de los monaguillos, al menos para ella y nosotros 

Dentro de relatos de los  recuerdos que va dejando el 60 aniversario de la iglesia de San Martín de Tours, hay unos protagonistas,  que muchos vecinos de cierta edad no han olvidado: la de los monaguillos.

Cuando se estrenó el templo actual, en 1966, los monaguillos de la antigua iglesia pasaron, como era lógico, al nuevo edificio. No eran pocos: veinte o más llegaron a vestir la sotana y el roquete en aquellos años. En las celebraciones más solemnes, ver desfilar a tantos monaguillos era, sencillamente, un motivo de brillo. Daban al templo una imagen de orden y de fiesta que hoy resulta difícil de imaginar.

Detrás de aquel despliegue estaba la mano de Manuel Menchén, el cura promotor de la iglesia. Menchén los organizaba de un modo casi castrense, el orden y la disciplina eran fundamentales . Nada se dejaba a la improvisación. Cada celebración importante del calendario litúrgico —la Navidad, la Semana Santa, el Corpus— se ensayaba con antelación, como quien prepara una función. Y durante la propia ceremonia, los dirigía a base de chasquidos de dedos, una señal que todos conocían y que marcaba el momento exacto de moverse, arrodillarse o avanzar.  ¡Ay!, de quién se equivocase....."cosqui" asegurado. ¿ Que era el cosqui?, Menchén introducía el dedo pulgar, entre el indice y el corazón y te golpeaba la cabeza, así lo bautizaron los propios monaguillos ...quien redacta este post los probó, les puedo asegurar que  no los he olvidado 

 

Monaguillos en la actual iglesia con el cura Menchén, 1967

Tenían sus pequeñas recompensas- con las propinas que solían dar en bodas y bautizos, se organizaban excursiones, a localidades no muy lejanas, a la playa de Torreguadiaro, entre otras 

Había, además, una  hoja de servicio semanal :  campanero,  rosario, ayuda de  misa primero, ayuda de misa segundo , incensario, etc.... Cada monaguillo sabía lo que le tocaba y cuándo le tocaba. Aquello no era solo devoción: era también una pequeña escuela de responsabilidad y de disciplina que muchos llevaron después a otras facetas de su vida.

Ser monaguillo, en aquella época, no era un papel menor. Para un niño del pueblo suponía sentirse parte de algo importante, un pequeño protagonista junto al altar en los días grandes del año. Muchos guardan todavía, con cariño, el recuerdo del roquete recién planchado, del olor a incienso, de los nervios de la primera vez que tocaba la campanilla en el momento justo. Son recuerdos de infancia que, sesenta años después, siguen formando parte de la memoria sentimental de San Martín del Tesorillo.

Hoy, al celebrar este aniversario, conviene no olvidar a aquellos monaguillos  . Fueron, a su manera, parte esencial de la vida de la parroquia.

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